Musulmanas: La peinadora de la hija del Faraón

Cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, realizó el Viaje Nocturno,  olió un olor muy exquisito, y dijo: "Oh Gabriel, ¿de dónde proviene tan agradable olor?". Dijo: " Este es el olor de la tumba de la “peinadora”,  de sus dos hijos y su marido ". [Ibn Mayah]

El mensaje  de Moisés - la paz sea con él - se difundió y el número de seguidores se multiplicó, y los que creían  en su mensaje se convirtieron en un riesgo y una amenaza para el Faraón y su soberanía. Este último enfureció  pensando en Moisés –que la paz sea con él- y en lo que debía  hacer con él y con sus seguidores.

Mandó a llamar a su primer ministro Haman  para discutir sobre el asunto. Ambos decidieron capturar a cualquier seguidor de Moisés –que la paz sea con él-, y torturarlo hasta que dejara su religión. Faraón envió a sus soldados para empezar la persecución  de los fieles. Su palacio se convirtió en un lugar donde se torturaban a los creyentes y de ahí se podían escuchar sus gritos por el dolor y la tortura y sus quejas a Dios maldiciendo a los injustos.

Las torturas incluyeron a todos los fieles, incluso a los bebés. El dolor y las angustias seguían aumentando, por lo que muchos creyentes ocultaron su creencia por miedo a la tiranía del Faraón y otros huyeron lejos para poder conservar su creencia.

La hija de Faraón tenía a una peinadora encargada de peinarle el pelo y de embellecerla, y era una de los creyentes que ocultaban su creencia. Una vez mientras se encontraba peinando el cabello de la hija del  Faraón como solía hacer todos los días,  se le cayó el peine y al cogerlo  dijo: “en el nombre de Dios”.  La hija del Faraón al escucharla le dijo: ¿te refieres a mi padre? , ella respondió que no, diciendo: “mi Señor y el de tu padre es Allah.” La hija de Faraón se enfadó y amenazó  con contárselo a su padre, pero la peinadora no tuvo miedo. Cuando el Faraón se enteró,  su ira estalló y anunció que se vengaría  de ella y de sus hijos; entonces la llamó y la preguntó: “¿A caso tienes otro dios que no sea yo?”,  dijo: “sí, mi Señor y el tuyo es Allah.” Faraón se volvió loco y ordenó que le trajeran una enorme olla de cobre y que encendieran fuego, y ordenó  traer a la peinadora y arrojarla en la olla junto con sus hijos.

 La mujer dijo al Faraón: “te quería pedir un favor, me gustaría que mis huesos y los de mis hijos se enterraran juntos en la misma tela.” Faraón aceptó y ordenó arrojarlos al fuego uno a uno, mientras que la paciente madre veía a sus hijos gritando antes de morir quemados en el fuego, sin que ella pudiera hacer nada. La debilidad le iba entrando al corazón cuando Allah El Todopoderoso hizo hablar al más pequeño que aún era lactante diciéndole: “¡Oh madre, sé paciente, que estás en el camino recto!”  

La mujer fue arrojada al fuego junto a sus hijos y aceptó su destino pidiendo a Dios que aceptara su fe.

Con  su firmeza y perseverancia se convirtió en el ejemplo de la mujer que conoce a su Señor y está sometida a Él, que se aferra a su religión y tiene paciencia  y que cuando se prueba con el terror y las torturas esto sólo le ayuda a ser cada vez más paciente. 

Y Así murieron la peinadora y sus hijos en el camino de Allah tras dejar un gran ejemplo de paciencia y sacrificio. 

 

Por: Ali Ben Nayef Al Shahud

Traducido por: Nur Al Huda

Fuente: http://islam.aljayyash.net/encyclopedia/book-14-7

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